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CERRATO PALENTINO

En realidad el Cerrato Palentino es un territorio ondulado y coronado por varios cerros, de los que lógicamente recibe el nombre. Es una extensa comarca con más de 1700 Km cuadrados situada al sur de Palencia.

El río Pisuerga, sus afluentes y arroyos, aportan frescor y verdor con su vegetación ribereña. En esta zona dominan los tonos ocres, dejándose ver entre ellos, los verdes de pinos, encinas y carrascas. Entre los cerros y los cultivos de cereal que dominan la línea del páramo, destacan las poblaciones que te proponemos visites a lo largo de diferentes rutas.

RUTA DEL CERRATO INTERIOR

Esta ruta del Cerrato interior nos propone visitar una de las zonas menos conocidas del Cerrato, pero no por ello altamente interesante. Iniciamos nuestro recorrido en la monumental villa de Palenzuela.

Donde podremos ver varios monumentos como: su castillo medieval, las monumentales iglesias de Santa Eulalia y la de San Juan Bautista, el Arco de la Paz. Lo que fuera el convento de San Francisco o la Ermita de la patrona local dedicada a nuestra Señora de Allende el Río. En otra ocasión desde Palenzuela podremos realizar la Ruta de Carlos V, en la cual están incluidas Torquemada y Dueñas.

Abandonamos Palenzuela tras cruzar el río Arlanza y atravesamos la carretera nacional 622 dirección Villahán y Tabanera. Llegando hasta Antigüedad, donde tras visitar su iglesia de Nuestra Señora de la Asunción tomaremos el desvío a la entrada del pueblo que se dirige hacia Espinosa y Cobos. Para acercarnos hasta la Ermita de Nuestra Señora de Garón.

A Cevico Navero

Tras reposar en el área de descanso y recreo entorno a la Fuente Garón. Tomando de nuevo un camino esta vez dirección Cevico Navero.

En nuestro camino dejaremos a un lado la Ermita de Villela, antes de atravesar la paramera por la cual discurre la Cañada Real Burgalesa. La cercanía de Cevico Navero nos la anuncian las ruinas del Monasterio de San Pelayo.

Finalmente en Cevico podremos ver un elegante Rollo de Justicia. Restos de su muralla medieval de la que aún se conservan dos puertas y la iglesia de Nuestra Señora de la Paz.

A seis kilómetros de Cevico Navero, en Hermedes de Cerrato se encuentra la Ermita de la Virgen de las Eras (B.I.C.).  Interesante monumento del siglo X con reformas del siglo XVIII. Volviendo a Cevico Navero nos encaminamos hacia Villaconancio donde contemplaremos la magnífica iglesia románica de San Julián y Santa Basilisa. Posee una bella torre y dos magníficos ábsides románicos.

A Baltanás

Nos dirigimos a Baltanás Cabeza de la Merindad del Cerrato por nombramiento de los Reyes Católicos. A lo largo de las calles de la villa podremos  ver buenas muestras de arquitectura civil de los siglos XVI y XVIII.  Entre las que sobresalen la Ermita de la Virgen de Revilla  elevada en un altozano y la iglesia de San Millán.

Una vista opcional  es el paseo por el espacio de la Dehesa del Tablada, en las cercanías de Villaviudas y el antiguo Puente del Pisuerga en Reinoso de Cerrato. En los que invertiremos unos 30 km. entre ida y vuelta.

Cercano a Baltanás se encuentra Hornillos de Cerrato.

Donde podremos ver los restos de la  fortaleza Castillo de los Enríquez. La iglesia de San Miguel o la Ermita de Nuestra Señora de Belvis. Tras ver las yeseras de la parte alta del cerro, tomaremos dirección Torquemada. Hay un desvío antes de cruzar las vías  de ferrocarril, que nos dirige hacia Valdecañas de Cerrato. Antes de entrar en la localidad de nuevo volveremos a ver la Cañada Real Burgalesa y un curioso chozo de pastor.

En Valdecañas de Cerrato veremos una casa con cordón franciscano en su fachada y la iglesia de San Nicolás de Bari. Desde esta población volveremos hacia Tabanera y Villahán. Terminando este largo y rico recorrido de donde lo iniciamos, en Palenzuela.

VALLE DEL CERRATO

Villaconancio merece encabezar un itinerario palentino. Para empezar contemplando los tambores absidiales de la iglesia románica. Con arquillos lombardos y ventanas no exentas de originalidad. También en el interior de la iglesia, que recuerda a Santa Cruz de Ribas en su estructura, aun cuando los ventanales sean menos luminosos.

Baltanás, conoceremos uno de los monumentos de arquitectura civil más bellos y notables de la provincia. El Colegio – Hospital de elaborada traza plateresca. La iglesia de San Millán, renacentista por fuera pero gótico-plateresca en su interior. Incluye un gran coro de bella factura. Cuenta con una imponente y hermosa torre.

La ermita-santuario de la Virgen de Revilla, próxima al casco urbano. Consta de una sola larga y esbelta nave, curiosamente rematada en sus fachadas a naciente y poniente, con dos monumentales y gallardas espadañas. Por su antigüedad puede remontarse al siglo XV, su actual configuración data del XVII. Un buen grupo escultórico del siglo XIII, que representa la Huida a Egipto. La Virgen de Revilla sobre una borriquilla, preside el altar mayor, de estilo barroco, con excelentes tallas.

EL ALFOZ DEL CERRATO

Palenzuela, la Pallantia romana, otrora alfoz del Cerrato, sede de Cortes y villa de grandes señores. Palenzuela lo más que quedan son ruinas, dolorosas ruinas. Al menos esa es la impresión que cobra el visitante en Palenzuela, uno de esos pueblos que un día fueron capaces de crear grandes obras de arte. Hoy en Palenzuela se pueden contemplar indiferentes la ruina del legado que recibieron, años y más años, sin reaccionar hasta que la cosa no tiene remedio.

Tenía Palenzuela una magnífica muralla de la que sólo quedan vestigios y tres importantes iglesias, de una de las cuales apenas quedan señales.  Otra iglesia Santa Eulalia, del siglo XIII, se ha consolidado lo que quedaba de las ruinas, de mal el menos.

Todavía queda, en buen estado de conservación, el tercer templo del casco urbano, el dedicado a San Juan, del siglo XVI. De imponente aspecto, entre lo ojival y lo renacentista, con tres naves y gran riqueza de altares y retablos, acaso recogidos de las iglesias arruinadas. Cuenta con magníficos sepulcros, algunos de épocas anteriores a la erección del templo. Hay unas magnificas tablas de Gregorio Martínez en el retablo políptico. Abajo, en la fértil vega del Arlanza, un largo puente sobre el río y un monasterio abandonado.