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AMPUDIA

Ampudia forma parte de esas villas y pueblos situados en la raya de Tierra de Campos con otras comarcas altas, como los Montes de Torozos, del mismo modo que Támara y Monzón. En los azarosos tiempos del principio de la reconquista permitían a la población acceder rápidamente a zonas donde, en caso de rebato, resultaba más fácil encontrar refugio que en la desprotegida llanura.

En Ampudia son dignos de atención el propio pueblo, la colegiata y el castillo. El  pueblo conserva el aire de las agrupaciones urbanas de Campos, con unos curiosos soportales que apoyan en troncos de roble de los vecinos montes. La colegiata fue levantada por el todopoderoso duque de Lerma,  sin duda sobre una más antigua, a principios del siglo XVII. Su torre parece inspirada en la Catedral de Toledo. Del templo, de tres naves, en la década de los 50 se desprendió la cubierta,  salvándose casi milagrosamente las capillas laterales con sus pertenencias. Finalmente, su retablo principal y muchas buenas tallas, como la de Nuestra Señora de la Clemencia, del siglo XIII y los relieves del retablo plateresco de la capilla de San Ildefonso.

AUTILLA DEL PINO

Autilla del Pino tiene una iglesia gótica de tres naves, de exterior muchas veces reformado, que guarda una magnífica talla de La Piedad con espléndida policromía, (siglo XVI), que sostiene en el regazo, desolada, un poderoso Cristo, cuya cabeza inerte no descansa en el regazo de la Madre sino en su hombro.

Pero Autilla desde el punto de vista del visitante es, sobre todo, el Mirador de Campos.  La altura desde la Tierra de Campos ofrece un panorama impresionante tanto en invierno, con los campos barbechados ateridos por las heladas, cuando la Tierra de Campos es campo de tierras de grave ascetismo franciscano, como cuando, a media primavera, el viento mece las mieses en un dilatado mar de olas plateada verdura, que se pierde en la bruma de la lejanía.

FUENTES DE VALDEPERO

Fuentes de Valdepero, muestra a los viajeros que transitan por la carretera pero hoy circunvala las recias siluetas de su imponente castillo.  Su iglesia parroquial, Nuestra Señora la Antigua, cuyo origen se remonta al siglo XIII. En cuya construcción se invirtieron cuatro siglos, para rematarse bajo la influencia de la estilística renacentista. Merece la pena detenerse en este lugar para saborear con mayor cercanía, la sobria belleza de ambos edificios. En la actualidad se intenta devolver al castillo la parte de su fábrica que durante siglos le fue robada para la construcción de edificios particulares.

HUSILLOS

Fundada en el siglo X, la Abadía de Santa María de Husillos fue lugar de gran resonancia en todo el medievo castellano.  Sin embargo sus reliquias y tesoros que conservaba, hoy perdidos o dispersos por varios museos. Reconocida también por los importantes concilios nacionales que se celebraron en ella. El templo actual que es cuanto queda en pie, es un ejemplo del románico de transición con muchas reformas acumuladas, pese a lo cual resulta interesante. El resto de la Abadía se ha reducido a ruinas.

Hasta no hace mucho en la iglesia de Husillos se hallaba un misterioso sarcófago, recogido ahora en el Museo Arqueológico Nacional, para unos romano, para otros medieval, que refleja de mano maestra una extraña ceremonia fúnebre que pudiera recordar la lucha de los Horacios o la paz entre sabinos y romanos. Constituía el mayor atractivo del templo, junto a una Virgen con el Niño, de cobre esmaltado, románica, hoy en el Palacio Episcopal.

FRÓMISTA

La frumesta de Campos, tuvo desde antiguo grandes señores. Fue punto clave en el camino hacia Compostela. Frómista en el siglo XIX, reunía los dos elementos claves de la prosperidad: canal y ferrocarril.

FRÓMISTA Y SAN MARTÍN DE TOURS

San Martín de Frómista del siglo XI, es el monumento románico más hermosa de la península. No por sus dimensiones, ni por el lujo y abundancia de sus ornamentaciones, que cumplen su función de manera muy discreta, sino por la emoción estética y artística que produce su contemplación. Todo en él tiene el mensaje, encanto y armonía de las obras maestras.

La riqueza y calidad artística de los incontables canecillos es verdaderamente notable.  Presenta toda clase de animales, cabezas, bustos y figuras humanas, además de rodillos, esquemáticos, etc. Pero solo la supera los capiteles, ya que nos hace volar la imaginación. Así es el arte en su pureza de románico. Asi que en Frómista es capaz de crear todo un mundo real y fantasmagórico. Viene a ser reflejo cabal del pensamiento y de la manera de ser una sociedad que acaba de cruzar viva el final de siglo y recorre el camino de Santiago trayendo y llevando descubrimientos y un renacido espíritu europeo.

EL CANAL DE CASTILLA

Las exclusas del Canal de Castilla es un paradigma de ingeniería, además de ser todo él declarado Bien de Interés Cultural .  El canal armoniza el sentido utilitario, facilita el paso de las pesadas barcazas y salva el desnivel de Campos a la depresión del Ucieza. En esa búsqueda legítima de una emoción estética, apoyada en el propio aspecto de la obra bien hecha y en los juegos del agua.