La Reana en Velilla del Río Carrión

La Reana en Velilla del Río Carrión

La Reana en Velilla del Río Carrión

En Velilla del Río Carrión, junto a la ermita de San Juan del siglo XIII. Encontramos una de las fuentes tamáricas, más conocida como La Reana, además no se conoce la fecha de su construcción. Hoy en día si sabemos de su existencia en el año 19 a.c., cuando los romanos conquistaron Cantabria. Se trata de una pequeña piscina rectangular con tres arco de piedras. Finalmente tienen una peculiaridad, que se llena y se vacía de agua sin explicación alguna.
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Qué ver

LA REANA Y  LA AGRESTE MONTAÑA.

Velilla del río Carrión.

Fue Velilla de Guardo hasta que su prosperidad le permitió emular a su cabecera. No hace mucho distaban 5 km, que se van achicando por el crecimiento de ambos núcleos.

La Reana y la fuente romana

En Velilla es forzoso visitar la fuente romana de la Reana. Algunos identifican con las fuentes Tamáricas de Plinio. Tiene la peculiaridad de manar de forma discontinua. Permanece seca un tiempo y de pronto se llena de agua con un ruido característico, para volverse a secar al cabo de cierto tiempo. Se trata de un fenómeno con clara explicación natural en un terreno cárstico. Desde antiguo está rodeado de consejas y  malos agüeros, que posiblemente fueran la causa de que muy próximo se levantara, para contrarrestarlos, la ermita de San Juan de las Fuentes Divinas. Al arco levantado por los romanos dentro de la arqueta se han añadido otros dos modernos, de fácil identificación.

Velilla es, como Guardo, un lugar privilegiado por la instalación de la central térmica, a cuyo amparo ha prosperado y lo ha hecho con esmerado cuidado por el ambiente, compensando el obligado impacto negativo con una buena urbanización de los entornos.

Guardo

Es el alto Carrión lo que Cervera al alto Pisuerga. Puerta, posada, mercado, servicios y solaz. Como Cervera no posee riquezas arqueológicas comparables a las de Aguilar o a la de pueblecitos de su propia comarca.

Es obligado hablar del Palacio del obispo Bullón o Casa Grande de Guardo, del siglo XVIII, entre lo plateresco y barroco, de bella traza. Alguna otra casa blasonada porque, aparte de las ruinas del castillo, la ermita del Cristo del Amparo, con una buena espadaña, y la iglesia parroquial del siglo XVII. El moderno monumento al minero, no tiene mucho que mostrar a un visitante que viene de recorrer asombrosos itinerarios.

Los pantanos de Compuerto y Camporredondo

A partir de Guardo, todos los núcleos habitados se sitúan a la vera del Carrión o de los pantanos de Compuerto y Camporredondo, que han ocupado buena parte de las praderas más fértiles de la zona, creando riqueza a costa de contribuir a la despoblación.

Guardo es, sobre todo, un pueblo con pretensiones de ciudad moderna, con una economía diversificada (servicios, ganadería, agricultura, riqueza forestal, minas e industria térmica y química.  Sin desechar la parte que puede corresponderle en el turismo, como cabeza de zona de grandes atractivos para los visitantes.

Ha acogido buena parte de la emigración procedente de la  comarca (que se cifra en un 75% de la población con respecto a 1945). Sigue creciendo dentro de un abierto valle del Carrión. Se desciende por una pronunciada cuesta la carretera que viene desde Saldaña por un páramo repoblado a tramos de espesos pinares.